Documentos MTL Rebelde

A las organizaciones en lucha del campo popular

Informamos que el día 11 de junio hemos tomado la decisión de llamarnos Movimiento Territorial Liberación con el subtítulo Rebelde, con el objetivo de diferenciarnos de las demás organizaciones hermanas de las cuales venimos, ya que nuestras posiciones y practicas políticas son diferentes, si bien todos procedemos del mismo origen y reivindicamos los principios de nuestro Movimiento aprobados en el Primer Encuentro Nacional realizado en Villa Domínico el 1º de octubre de 2002.

Podríamos abundar en críticas y autocríticas sobre la decisión de continuar nuestro camino en la construcción de Poder Popular diferenciándonos del origen que venimos. Pero consideramos que las declaraciones y los discursos son solo eso, palabras o buenas intenciones, de las que esta empedrado el camino al infierno.

Preferimos decir que los hechos son los que nos definen en la lucha política y social por encontrar el camino hacia la Liberación. Que hoy se expresa en la construcción de una organización donde cada compañero/a ocupe su lugar como sujeto activo, opinando y construyendo la solidaridad entre iguales en la lucha por todas las necesidades sociales para lograr una vida digna.

Buenos Aires 16/6/05

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Continuamos Construyendo el Movimiento en base a los principios fundacionales

La división del campo popular siempre es un triunfo del bloque dominante, de los explotadores, es decir del sistema capitalista; por ello no nos alegramos por haber tomado la decisión de continuar construyendo en base a los principios fundacionales del MTL, lo que ha provocado una fractura del Movimiento.

Tomamos esta decisión ante los acontecimientos políticos generados por el Partido Comunista, de pretender apropiarse del Movimiento, desconociendo las instancias de decisión, dirección y obviamente la autonomía del mismo aún de esa orgánica partidaria.

Este fue un proceso largo, que culminó en la sexta Asamblea Nacional de Trabajadores, Ocupados, Desocupados y Jubilados (ANT), donde se pusieron de manifiesto nuevamente algunas diferencias de posiciones tácticas, estratégicas y de prácticas políticas.

El día 24 de abril hicimos un encuentro nacional de delegados en el que se tomó la decisión colectiva de continuar construyendo nuestro Movimiento Territorial Liberación (MTL), en base a los principios fundacionales contenidos en el documento aprobado en el primer encuentro nacional, realizado en Villa Domínico el 1º de octubre de 2002.

El MTL es un movimiento que ha nacido para que todos los excluidos y explotados encuentren el él un lugar para luchar por el pan, el trabajo, la salud, la educación, la vivienda, es decir por una vida digna hoy, en los marcos del sistema capitalista, injusto por naturaleza. También y al mismo tiempo por una sociedad de hombres verdaderamente libres, es decir por una sociedad socialista. Una sociedad donde ser actores de nuestro propio destino es decir sujetos sociales activos en la lucha de nuestro pueblo por la emancipación, y no objetos de las políticas del Estado, los patrones y los partidos políticos.

Nuestra lucha es por las reivindicaciones inmediatas de nuestro pueblo, por los derechos humanos mas elementales en el terreno de lo social y al mismo tiempo es política, ya que pasa por la oposición a las políticas neoliberales de los gobiernos de turno de la burguesía y por lograr mas y mejor unidad para construir la unidad de los revolucionaros y el campo popular para el proceso de cambio social. Y de la unidad en la acción, poder dar un salto de calidad que permita forjar un proyecto colectivo de nación liberada y la fuerza social y política que construya el proceso revolucionario. Respetando todas las opiniones y fuerzas que es necesario sumar. Abrazamos la idea de que la diversidad nos enriquece y que es necesaria la unidad de los revolucionarios para golpear todos juntos al capitalismo.

La autonomía la reivindicamos como un elemento fundante y permanente de nuestro movimiento, basada en los principios ideológicos de la clase obrera a los que denominamos clasismo, acumulados en la cultura de izquierda, que en la Argentina excede a cualquier orgánica política de este signo. La autonomía la entendemos como una categoría política, que nos ubica del lado de los oprimidos, en la lucha de clases entre explotadores y explotados.

Sin la debida autonomía, entendemos será mas largo y difícil el camino de la construcción socialista, pues abrazamos el concepto guevarista de la construcción del hombre nuevo, no como un acto mágico luego de la conquista del poder, sino como una construcción permanente que comienza desde hoy, en el esfuerzo individual y colectivo de ser hombres mas humildes, mas solidarios, mas sensibles y mas comprometidos con los destinos políticos de nuestro pueblo.

La autonomía, desde la concepción clasista, nos ubica enfrentados a las políticas del imperialismo y de los gobiernos nacional y provinciales que aplican el modelo neoliberal a rajatabla, con las consecuencias conocidas por todos de desocupación, recesión, marginación y exclusión social, que podríamos definir como un genocidio planificado por el poder dominante sobre nosotros, el pueblo.

La autonomía así definida, resulta parte inseparable del proyecto político de construcción de poder popular, que podríamos definir a grandes rasgos como un contra poder, como un proceso de acumulación de los atributos necesarios de un poder del pueblo, con mayor democracia, con una democracia de nuevo tipo, de participación directa de los trabajadores y el pueblo en las decisiones del nuevo estado que habrá que construir.

El poder popular nos planteamos construirlo desde hoy, y así lo intentamos desde cada rincón de la Argentina, con cada grupo de compañeros que decide ponerse al hombro la lucha por las reivindicaciones sociales y políticas, organizándose para paliar el hambre de los niños en los comedores, o en cada micro emprendimiento productivo donde nos planteamos recuperar la cultura del trabajo desde nosotros mismos, para poder demostrarnos a nosotros mismos que se puede, que se puede transformar la realidad que nos rodea, para así acumular el coraje, la voluntad y la unidad de nuestro pueblo para echarlos, para que el reclamo popular de diciembre de 2001 y de las asambleas se haga realidad y en lugar de gritarles “¡Que se vayan todos!”, los vayamos a todos.

Por eso cuando planteamos la autonomía de los patrones, el estado y los partidos políticos; lo hacemos aclarando que la misma requiere de la centralidad en un proyecto político que contemple la lucha reivindicativa y la política, cuestionando al capitalismo y proponiendo la alternativa socialista, como una sociedad superadora, mas justa en todo sentido.

Continuamos construyendo el MTL en base a la solidaridad de clase, para recuperar la esperanza de que es posible con la lucha conquistar una vida digna, ante la desesperanza y el escepticismo generado por el sistema capitalista.

La práctica política instalada en el MTL que dejamos atrás, esta lejos de contribuir a la construcción de poder popular, ya que sus dirigentes privilegian a los “amigos”, a los que cumplen sus exigencias, ejercen el chantaje, la caza de brujas, el punterismo, el clientelismo político y el maltrato a los compañeros que tienen opiniones, subestimándolos en sus capacidades. Se ha perdido la fraternidad y la posibilidad de debatir ideas, proyectos y por lo tanto de forjar conciencia revolucionaria, en definitiva se ha instalado la cultura dominante del clientelismo político, que es mas de lo mismo.

En esencia el clientelismo político es una práctica política de derecha, contra revolucionaria, pues a los compañeros no los convierte en actores sino en prisioneros de una conducción política, que los utiliza ante la necesidad de resolver la emergencia social en la que se encuentran. Nosotros abrazamos el concepto de aprender juntos a pescar en lugar de seguir recibiendo pescado.

El proceso de cambios sociales revolucionarios, lo protagonizan las grandes mayorías oprimidas, es decir las masas, el pueblo. De ese proceso saldrán también los dirigentes y la fuerza política de vanguardia que hoy no existe en la Argentina.

Por ello es que consideramos un espacio importante de coordinación de las luchas al Bloque Piquetero Nacional y la Asamblea Nacional de Trabajadores, que se han opuesto a todos los gobiernos neoliberales de la burguesía, que sin duda no alcanza el grado de coordinación y unidad logrado, ni las medidas de lucha para lograr todas nuestras reivindicaciones, ni para cambiar el rumbo actual de la política de entrega y sumisión. Valoramos lo que hemos logrado con la lucha, por que lo hemos hecho con nuestro sacrificio y nuestra conciencia.

Nosotros, el MTL de los compañeros desocupados, ocupados, estudiantes, amas de casa, jubilados, jóvenes, que luchamos en cada rincón del territorio, somos parte del parto de liberación nacional y social de nuestro pueblo, sin auto proclamarnos vanguardia, sin creernos que tenemos de nuestro lado todas las verdades ni las soluciones a todas las preguntas y situaciones políticas que el porvenir nos deparará, creemos que en la unidad y en la diversidad de la misma, podemos construir la fuerza necesaria, para alcanzar la meta del socialismo.

5/6/04

Movimiento Territorial Liberación
Coordinación Nacional

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Declaración de Principios del MTL

Un Poco de Historia

Catorce meses de la más extraordinaria experiencia son la síntesis de décadas de compromiso con nuestro pueblo, cientos de esfuerzos y vivencias simbolizadas en tres letras inscriptas sobre el rojo y negro: MTL. Los hombres y mujeres que hoy portan los pañuelos llevan consigo el legado de quienes nunca se rindieron, de los que jamás fueron domesticados. Llevan la escuela solidaria de aquellos que supieron superar el individualismo para soñar con un mundo mejor, comprometiéndose con sus hermanos y asumiendo sus penurias. De ellos, de sus esfuerzos, de su altruismo, de su incansable sacrificio está hecha nuestra historia y los reconocemos en nuestras raíces.

Catorce meses que son síntesis y desafíos. Cuando nos planteamos construir esta herramienta difícilmente podíamos prever el grado de aceptación y simpatía que generaríamos en nuestro pueblo.

Han sido 14 meses de infatigables esfuerzos, de valerosos militantes, de cientos de miles de horas de lucha, traducidos en cortes de rutas y puentes, en tomas de edificios, en trabajo en merenderos y comedores, en peleas cotidianas por comida, trabajo y techo, en síntesis, por nuestra dignidad.

Al emprender esta tarea, nos planteamos resolver tres problemas fundamentales:

“QUIENES SOMOS”
“CONTRA QUE LUCHAMOS”
“HACIA DONDE VAMOS”

Estas son las tareas fundamentales que tiene planteado como desafío el ENCUENTRO NACIONAL del M. T. L .

QUIENES SOMOS

Nosotros, habitantes de los más remotos lugares, militantes, mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, nos organizamos en un movimiento social y político que hemos denominado Movimiento Territorial Liberación, con la firme voluntad de construir una práctica contraria a la del sistema dominante. Queremos replantearnos la recuperación de nuestra cultura y de nuestros valores en contraposición con lo que nos han impuesto, haciéndonos creer que la cultura de los ganadores y de los Mac Donal’s iba a resolver nuestras históricas miserias. No solo no las han resuelto sino que las han agravado a niveles que superaron lo imaginable. A esto denominamos contracultura y este es uno de los rasgos fundamentales que nos planteamos en el origen mismo de nuestro movimiento: queremos protagonizar nuestra historia dejando de ser convidados para ser hacedores cotidianos de nuestro futuro.

Para ello tenemos que enfrentarnos con los responsables de nuestras desdichas, los dueños del poder, los responsables del hambre, la desocupación y la mortalidad infantil, a quienes hace largos a–os les ha dejado de interesar la Nación porque han unido sus intereses a los del imperialismo norteamericano. Para enfrentar al poder de los poderosos hay que construir desde lo simple a lo complejo, desde lo cotidiano. Un poder que haga centro en los humildes, en sus problemas, en sus penurias y que instale una práctica autogestiva que actúe fuertemente sobre la autoestima del campo popular y genere espacios de poder en manos de quienes menos tienen. A esto denominamos PODER POPULAR.

Resolver estas dos tareas es nuestro desafío. Indudablemente, para ello hace falta una fuerte identidad. Por eso reafirmamos: somos M. T. L., somos piqueteros, somos un movimiento social y político porque entendemos que la lucha social debe transformase en lucha política para no perecer en lo reivindicativo. Somos parte de un nuevo movimiento histórico que emerge de la peor crisis sociopolítica e institucional que haya transitado nuestra patria y nos proponemos aportar a la construcción de un movimiento que recupere lo nacional y popular.

Hacemos nuestra la patria grande de San Martín y Bolívar, la del Che y tantos otros que supieron ver en esta América Latina la necesidad de terminar con las fronteras para poder unir nuestros sueños.

Nuestro movimiento esta construido con todo habitante del territorio: desocupados, ocupados, estudiantes, amas de casa, jubilados, jóvenes, etc. Vamos a estar presentes en todos los espacios sociales de los barrios donde habita nuestro pueblo. Nuestro mayor compromiso y esfuerzo esta con los excluidos, con los pobres, con los marginados y allí desarrollamos nuestra arma más afilada: la solidaridad que solo el pueblo puede tener con el pueblo.


CONTRA QUE LUCHAMOS

Luchamos contra la injusticia, la marginalidad, la exclusión y, sobre todo, contra quienes la provocan. Luchamos contra quienes se creen con el derecho a decirnos cómo debemos vivir y cómo tenemos que pensar. Luchamos contra quienes nos quieren imponer su cultura en detrimento de la nuestra. Luchamos contra los mismos que lucharon nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos, contra aquellos que se apropiaron de nuestras tierras, que cambiaron nuestra lengua que desterraron nuestros dioses, que violaron a nuestras mujeres y que nos condenaron a la esclavitud por el solo delito de haber nacido en nuestra América: españoles, ingleses o yanquis, y contra sus cipayos locales que cómplices de sus fechorías nos han esclavizado por siglos.

El modelo económico que nos han impuesto a partir de los años 70 vino a remachar nuestra dependencia. Rompieron el concepto de solidaridad social para imponernos el “sálvese quien pueda”. Con el cuento de la globalización, se robaron lo que habían ahorrado nuestros abuelos, se quedaron con las comunicaciones, el petróleo, los ferrocarriles, el agua, las cloacas, la luz, etc. Contra ellos luchamos, contra quienes reparten hambre e injusticia, contra quienes asesinaron a 30.000 compañeros para poder llevar adelante su siniestro plan de exclusión.

Luchamos contra aquellos que asesinan en Palestina e Irak, contra quienes perpetraron el genocidio de Afganistán, contra quienes bloquean a Cuba y están urdiendo, a partir del plan Colombia y el ALCA, la anexión de América para transformarla en un portaaviones del imperio.

Luchamos contra los hipócritas y canallas que en nombre de Dios han utilizado la vieja estrategia de la espada y la cruz, contra los cómplices del asesinato de Angelelli y los Palotinos, las monjas francesas y el Padre Mujica.

Nos revelamos cotidianamente contra quienes quieren domesticarnos o pretenden incorporarnos a su sistema de corrupción y perversidad.

En síntesis, luchamos contra el poder imperante, local y mundial, resistimos y resistiremos sus políticas y metodología y hacemos propia la consigna QUE SE VAYAN TODOS y con ellos, sus privilegios y las leyes que los preservan.


HACIA DONDE VAMOS

Vamos por más y mejor solidaridad, por espacios propios de autogestión, por la reapertura de las fábricas para reconstruir la cultura del trabajo, por las huertas comunitarias y las granjas-escuela, por más y mejores experiencias de micro emprendimientos que preserven nuestra dignidad y nos rescaten de la exclusión. Vamos por más comedores y merenderos para luchar contra la desnutrición infantil y el hambre.

Vamos a reconstruir los sueños, vamos por una alternativa política capaz de ser síntesis histórica en la que converjan todas las culturas, donde se recree lo mejor de nuestra rebeldía, vamos con las alforjas cargadas de ejemplos y luchas. Llevamos con nosotros al Gallego Soto, al Gringo Tosco, al Che, a nuestros desaparecidos presos y torturados. Vamos a hacer realidad sus sueños que son los nuestros. Queremos una sociedad distinta, solidaria y profundamente humana en la que puedan realizarse hombres y mujeres y aportar lo mejor de si rompiendo definitivamente todas las cadenas que nos atan e impiden nuestra felicidad.

Vamos por la Reforma Agraria que devuelva la tierra a quienes la trabajan y por las fábricas para los obreros. Vamos por la educación igualitaria para todos, por la salud y la vivienda. Vamos por un proceso cultural con amplia participación popular que sea herramienta de nuestros intelectuales. Vamos por una sociedad donde nuestros científicos puedan poner todos sus conocimientos al servicio de su pueblo. Vamos por una sociedad que respete a nuestros viejos y contemple todas sus necesidades, que preserve y de perspectiva a nuestra juventud, que atienda a nuestros hijos desde el momento mismo de su gestación.

Vamos a construir lazos de solidaridad con todos los pueblos del planeta. Hacemos nuestros los pesares y dolores de todos nuestros hermanos y nos revelamos contra la injusticia sin importarnos donde se ejerza o quién la ejerza. En síntesis, vamos por una sociedad SOCIALISTA.

Buenos Aires, 1 de octubre de 2002

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